Acuarela con Leticia Ruifernández

La técnica era el enemigo.
Así, con las palabras de Emil Nolde comenzó Leticia Ruifernández el taller, y es que en el formato de minitalleres que propone La Querida siempre se busca el disfrute por encima de la técnica; y suele resultar eficaz esta propuesta, porque si quien diseña el taller que va a impartir se emociona y cree en lo que dice y muestra, para quien lo recibe siempre es un goce y un aprendizaje. Doble disfrute por tanto.
Cuatro horas y media de taller en las que Leticia Ruifernández nos condujo al recogimiento, encuentro con la naturaleza, conexión con lo profundo, respiración, fluidez, intuición, transparencia, desapego, fuerza, trazo, vacío fértil…, todo cuanto contiene, proporciona y desea la acuarela.
Y después, tras los pinceles, el agua, el pigmento y los ojos llenos del paisaje, otras dos o tres horas de compartir impresiones alrededor de un cocido maravilloso de los que prepara Carmen la de Miliche. Una verdadera delicia de taller.
(Imágenes cedidas y tomadas por Pilar Romero, Montserrat Villar y Raúl Vacas)